Se realizó el 30 de Noviembre desde las 19 como ha sido usual.
No está aún confirmada la del 21/12.
Reuniones de Meditación:
No hubo actividades durante la primera quincena de Diciembre.
La fechas próximas aparecen a continuación:
OM SRI SAI RAM
REUNION DE HOLOINSPIRACIÓN
Me encaminé a la santa morada
Donde tuve la dicha de un monje venerable me diese la bienvenida.
Penetré con hondura en los principios de la razón sublime
E hice trizas las preocupaciones terrenas.
El religioso y yo nos unimos en un mismo pensamiento;
Agotamos todo lo que la palabra puede expresar y permanecimos en silencio.
Contemplé las flores inmóviles como nosotros;
Escuché a los pájaros suspendidos en el vacío y comprendí la gran verdad.
Sung Chih-Wen

REUNIONES INFORMALES DE CONVERSACION:
con Miguel Grinberg
Acceso libre. Capacidad limitada
Notificar asistencia: mundogrinberg@hotmail.com

Vivimos acechados por una realidad que no es realidad alguna: es un espejismo, una suma de efectos seudo-culturales que nos distancian de nuestro ser verdadero.
Al mismo tiempo se acelera una crisis emocional y estructural del mundo circundante debido al resquebrajamiento de tal artificialidad colectiva.
La realidad real es al mismo tiempo traslúcida y opaca: sólo nuestra percepción refinada puede determinar qué es qué, cuándo es cuándo, cómo es cómo, y cuál es el potencial de nuestro único caudal de vida y de afecto.
LA SABIDURÍA
PRAJNA, la sabiduría. Es posible que en otro idioma esta palabra tenga un significado ligeramente diferente. Pero el término en tibetano, sherab, tiene un significado preciso: she quiere decir conocimiento, conocer, y rab quiere decir esencial, por lo que sherab significa el conocimiento primordial o primero, el conocimiento más elevado. Así pues, sherab no es un conocimiento concreto en un sentido técnico o educativo de conocer la teología del budismo, o de saber cómo hacer determinadas cosas, o de dominar el aspecto metafisico de la enseñanza. En este caso, conocimiento significa conocer la situación, capacidad de conocer más que conocimiento real. Se trata de un conocimiento sin intervención del ego, sin esa conciencia egocéntrica de que uno conoce, que está relacionada con el ego. Por eso, este conocimiento —prajna o sherab— es amplio y perspicaz, y al mismo tiempo es enormemente penetrante y exacto, y toca todos los aspectos de nuestra vida. Por lo tanto, desempeña una función muy importante en nuestro desarrollo, como el método, upaya, que es el medio más adecuado para enfrentarse a las situaciones. Estas dos cualidades, de hecho, se comparan a veces con las dos alas de un pájaro. En los textos sagrados también se describe el upaya como una mano, con su habilidad, y el prajna como un hacha, porque es aguda y penetrante. Sin el hacha, sería imposible cortar madera, tan sólo conseguiría uno herirse la mano. Es decir, se puede contar con los medios adecuados sin ser capaz de llevarlos a la práctica. Pero si también existe el prajna, que es como un ojo, o como la luz, entonces uno es capaz de actuar de manera apropiada y habilidosa. De otra forma, los medios adecuados serían ridículos, porque sólo el conocimiento le hace a uno sabio. De hecho, contando sólo con el upaya se volvería uno el más grande de los necios, porque todo seguiría basándose en el ego. En ese caso, vería uno la situación hasta un cierto punto y podría enfrentarse a ella de forma parcial, pero no la vería con claridad y con independencia del pasado y del futuro, y se perdería el ahora inmediato de la situación.
Pero tal vez deberíamos analizar cómo desarrollar esta capacidad de conocimiento, o sherab, antes de dar una explicación más detallada. Existen tres métodos necesarios para cultivar el sherab: se conocen, en tibetano, con los nombres de töpa, sampa y gompa. Töpa significa el estudio del sujeto, sampa significa contemplarlo, y gompa quiere decir meditar y desarrollar el samadhi (estado de conciencia supremo) gracias a él. En primer lugar, pues, se encuentra töpa, el estudio, que se relaciona normalmente con el conocimiento técnico, la comprensión de los textos sagrados y demás. Pero el conocimiento verdadero va mucho más allá, como ya hemos visto. Y el primer requisito para el töpa es desarrollar una especie de valor, convenirse en un individuo de gran osadía (luchador). Hemos mencionado este concepto con anterioridad, pero quizá estaría bien volver a él con más detalle. Cuando el auténtico luchador se dirige a la confrontación, no se pone a pensar en su pasado ni a recordar su grandeza y su fuerza anteriores, ni fantasea con las consecuencias futuras, ni tampoco alberga pensamientos de victoria o derrota, de dolor o muerte. El luchador más grande se conoce a sí mismo y tiene una gran confianza en sí mismo. Tan sólo es consciente de su adversario. Es bastante abierto y se muestra plenamente consciente de la situación, sin pensar en términos de bueno o malo. Lo que le hace un gran luchador es el no tener opiniones: él tan sólo es consciente. Sin embargo, sus adversarios, emocionalmente atrapados por la situación, no serán capaces de enfrentarse a él, porque actúa de forma verdadera, navega a través del miedo de su “enemigo” y es capaz de atacarlo con éxito. Por lo tanto, töpa --estudio y comprensión-- requiere la categoría de un gran luchador. Uno debería intentar desarrollar el conocimiento teórico sin pensar en el pasado ni en el futuro. Al principio, las propias teorías pueden estar inspiradas por la lectura de libros, por lo que no hay que rechazar, sin más, el aprendizaje y el estudio, que son muy importantes y que pueden proporcionar una fuente de inspiración. Pero los libros también pueden convertirse en un simple medio de escaparse de la realidad; pueden proporcionar una excusa para no tener que esforzarse de verdad en analizar uno mismo las cosas. Leer puede llegar a ser lo mismo que comer. Hasta un cierto punto, se come por necesidad física, pero más allá de ella se come por placer, porque nos gusta el sabor de la comida, o incluso para pasar el tiempo, ya sea el que se dedica al desayuno, el almuerzo, la merienda o la cena. En el desarrollo del sherab, está claro que no leemos sólo para acumular información. Debemos leer con una mente muy abierta, sin hacer juicios, y tratar de recibir. Se puede establecer una comparación con el caso de un niño que está en una juguetería. Le interesa tanto todo que se vuelve loco con todos los juguetes de la juguetería, y al final le resulta muy difícil decidir cuál comprar. Pierde incluso el concepto de tener una opinión, como la de «quiero comprar esto, no quiero comprar eso». Se vuelve uno con todo a tal grado que es incapaz de decidir. El aprendizaje debería ser así, sin opiniones («Me gusta esto, no me gusta eso»), tan sólo aceptando, no porque esté en los textos sagrados o porque lo diga un maestro y haya que admitirlo como una autoridad, ni porque no tenga uno derecho a criticar, sino aceptando con una apertura total, sin obstáculo alguno. Por eso hay que leer, estudiar y desarrollar a partir de ahí una especie de inspiración. Se puede obtener mucho de toda clase de libros, pero hay un límite, y cuando uno ha desarrollado una especie de inspiración general y de confianza en sí mismo, debe dejar de leer. Esta es la primera etapa de töpa, en la que uno trabaja sobre la teoría. A menudo sucede en un determinado momento que esta teoría adopta casi la forma de la experiencia, por lo que uno puede sentir que ha alcanzado un estado de éxtasis espiritual o de iluminación. Se experimenta una gran emoción y casi se siente que se ha visto la Realidad tal cual. Es posible, incluso, que se sienta uno tan entusiasmado, que hasta empiece a escribir grandes ensayos sobre el asunto. Pero en esta fase debe tener uno mucho cuidado e intentar evitar darle mucha importancia a la creencia de que se ha realizado un nuevo y maravilloso descubrimiento. (Chögyam Trungpa)
Todo ello coincide con una notoria inestabilidad socio-económica donde los empleos se precarizan y ramos enteros de la industria y el comercio se desintegran y proyectan a miles de hombres y mujeres al mundo hostil de la desocupación. No obstante, existen recursos y opciones basados en el uso sagaz del tiempo, de la energía vital y de la capacidad de imaginar.
La creatividad y la inspiración pueden ser estimuladas a fin de abrir accesos ilimitados a la expansión de la conciencia humana en marcos de referencia donde la intuición y otros amplios dones psíquicos que ya están en nosotros esperan simplemente que los estimulemos.
La creatividad es definida como la capacidad de percibir nuevas posibilidades y convertirlas en fuerza motriz de situaciones no experimentadas antes. Cuando uno trasciende las vallas de una situación problemática o carente de estímulos, y su inspiración lo impulsa a poner en práctica una alternativa, se producen cambios inesperados.
En una situación de atascamiento social, vocacional o afectivo, se llama creatividad al don de discernir la raíz de un problema, tener una idea original, proyectarla hacia la realidad cotidiana, y abrir rumbos para resultados inéditos. Hay integrantes de nuestra sociedad que actualmente están en condiciones de fomentar procesos donde su multipliquen sus oportunidades para desplegar la imaginación, la interacción fundacional y la experimentación compartida.
Un maestro espiritual ha expresado que cuando uno asume su yo auténtico, encarna la experiencia consciente de percibir extáticamente un sentido de urgencia y una pasión altruista que confluyen unificándose simultáneamente con la energía y la inteligencia que inician todo proceso creativo. Los seres humanos constituyen la única especie que experimenta una necesidad de innovar y crear cosas que son nuevas.
No hay otras especies con esta experiencia: una obligación de innovar y crear cosas que son inéditas y, por supuesto, esto se inició hace millones de años. Pero ahora sabemos que nuestra capacidad de innovar y crear ha tomado una velocidad vertiginosa.
Si alguna vez nos topamos con algún inspirado o superdotado o talentoso ingeniero, artista, poeta, científico, maestro espiritual o líder político, descubrimos a una persona que se halla apasionadamente comprometida con la creación de algo nuevo, en su presencia uno captará una sensación de urgencia extática: un debo hacer esto.
La holoinspiración constituye un recurso meditativo aplicado a “despertar” energías latentes que todo el mundo posee en su infraestructura psíquica. Todos somos potenciales artistas de la vida. Ha llegado el momento de ponernos en acción.





Thomas Merton - Dalai Lama (1968)
Pregunta: Nos gustaría que describieras las experiencias de varios estadios de la meditación. Pero primero, háblanos de la meditación en sí misma- los diferentes tipos que hay y como funcionan.
Ken Wilber: Es común entre los eruditos dividir la meditación en dos categorías amplias, llamadas meditación de "concentración" y de "percepción" (o "visión clara"). O "cerrada" y "abierta". Por ejemplo, digamos que estás mirando a una pared que tiene cientos de puntos pintados en ella. En la meditación de concentración, miras a sólo un punto, y lo miras con tanta intensidad que ni siquiera ves los otros puntos. Esto desarrolla tu poder de concentración. En el entrenamiento perceptivo, o meditación de la visión clara, tratas de ser consciente de tantos puntos como seas capaz. Esto incrementa tu sensibilidad, consciencia , y sabiduría, en ese sentido.
En la meditación concentrativa, pones tu atención en un objeto- una roca, la llama de una vela, tu respiración, un mantra, la oración del corazón, etc. Concentrándote intensamente en un solo objeto, tú como sujeto te vas volviendo gradualmente "identificado" con el objeto. Empiezas a menoscabar el dualismo sujeto/ objeto, que es la base de todo sufrimiento e ilusión. Gradualmente, reinos de existencia más y más elevados, conduciendo a la dimensión última o no dual, se van haciendo obvios para ti. Trasciendes tu yo ordinario o ego., y encuentras las dimensiones de existencia más elevados y sutiles- las espirituales y trascendentales.
Sin embargo, esto es alcanzar las dimensiones más elevadas por "la fuerza bruta", por así decirlo. Y aunque se dice que la meditación de concentración es muy importante, por sí misma no erradica nuestras tendencias a crear dualismo en el primer lugar. De hecho, simplemente las ignora, trata de saltárselas. Se centra en un punto e ignora todo el resto. La meditación concentrativa puede definitivamente mostrarnos algunos de los reinos más elevados, pero no puede asentarnos permanentemente en esos reinos. Para ello, tienes que mirar a todos los puntos. Tienes que investigar toda la experiencia, con desapego, sin hacer juicios, con ecuanimidad, y consciencia prístina.
P: Eso es meditación de visión clara o perceptiva.
KW: Sí, es cierto. Los Budistas llaman a la meditación concentrativa shamatha y a la concentración perceptiva vipassana, o dhyana and prajna. La primera conduce al samadhi, o la concentración unidireccional, la última al satori, o consciencia y sabiduría trascendental.
El asunto acerca de cualquiera de estas practicas de meditación- y hay otras, tales como la visualización, el koan, la oración contemplativa, etc.- el asunto es que todas ellas realmente hacen dos cosas importantes. Primero, ayudan a aquietar la mente discursiva, racional-existencial, la mente que tiene que pensar todo el tiempo, la mente que tiene que charlar consigo misma todo el tiempo y verbalizarlo todo. Nos ayuda a aquietar esa "mente mono". Y una vez que la mente mono se aquieta un poco, permite a las dimensiones más sutiles y elevadas de la consciencia emerger- como lo psíquico, lo sutil, lo causal, y lo último o lo no dual. Esa es la esencia de la meditación genuina. Es simplemente una manera de continuar la evolución, de continuar nuestro crecimiento y desarrollo.
P: ¿Podrías describir los niveles de la meditación, y como son experimentados? ¿Qué ocurre realmente en cada estadio?
KW: Cuando practicas la meditación, una de las primeras cosas de las que te das cuenta es que tu mente- y tu vida, por la misma razón- esta dominada por charloteo verbal en gran medida inconsciente. Siempre te estás hablando a ti mismo. Y así, cuando empiezan a meditar, mucha gente es abrumada por la gran cantidad de basura que empieza a atravesar su consciencias. Se dan cuenta de que pensamientos, imágenes, fantasías, opiniones, nociones, ideas, conceptos prácticamente dominan su consciencia. Se dan cuenta de que estas ideas han tenido una influencia mucho más profunda en sus vidas que la que habían pensado nunca.
En cualquier caso, las experiencias iniciales de la meditación es como estar en el cine. Te sientas y observas todas estas fantasías y conceptos desfilar, en frente de tu consciencia. Pero la cosa importante es que te estás volviendo finalmente conscientes de ellas. Las estás mirando imparcialmente y sin juicios. Simplemente las observas pasar, de la misma forma que observas las nubes pasar flotando en el cielo. Vienen, y se van. Sin alabanza, sin condena, sin juicio- solo "puro atestiguar". Si juzgas tus pensamientos, si te ves atrapado en ellos, entonces no puedes trascenderlos. No puedes encontrar dimensiones más sutiles y elevadas de tu propio ser. Así que te sientas en meditación, y simplemente "atestiguas" lo que está ocurriendo en tu mente. Dejas que la mente mono haga lo que quiera, y simplemente observas.
Y lo que ocurre es que, a causa de que atestiguas imparcialmente todos estos pensamientos, fantasías, opiniones, e imágenes, empiezas a volverte libre de su influencia inconsciente. Los estás mirando, así que ya no los estás usando para mirar al mundo. Por lo tanto te vuelves, hasta un cierto nivel, libre de ellos. Y te vuelves libre del sentido de identidad separada que dependía de ellos. En otras palabras, empiezas a volverte libre del ego. Esta es la dimensión espiritual inicial, donde el ego convencional "muere" y estructuras más elevadas de la consciencia son "resucitadas". Tu sentido de identidad empieza naturalmente a expandirse y a abrazar el cosmos, o toda la naturaleza. Te elevas sobre el cuerpo y la mente aislados, lo cual podría incluir el descubrimiento de una identidad más amplia, tal como la naturaleza o el cosmos- "consciencia cósmica" as R. M. Bucke la llamó. Es una experiencia muy concreta e inconfundible.
Y, no tengo que decírtelo, ¡esto supone un alivio extraordinario! Este es el comienzo de la trascendencia, el hallazgo del camino de vuelta a casa. Te das cuenta de que eres uno con el tejido del universo, eternamente. Tu miedo a la muerte comienza a desaparecer, y realmente comienzas a sentir, de una forma concreta y palpable, la naturaleza abierta y transparente de tu propio ser.
Surgen en ti sentimientos de gratitud y devoción- devoción al Espíritu, en la forma de Cristo, o Buda, o Krishna; o devoción a tu maestro espiritual real; incluso devoción en general, y ciertamente devoción a todos los demás seres sintientes. El voto del boddhisatva, en cualesquiera de sus formas,, surge desde las profundidades de tu ser, de una forma muy poderosa. Te das cuenta de que simplemente tienes que hacer lo que sea que puedas para ayudar a todos los seres sintientes, y por la razón de que, como Schopenhauer dijo, te das cuenta de que todos compartimos el mismo Yo o Espíritu o Absoluto no dual. Todo esto comienza a volverse obvio- tan obvio como la lluvia sobre el tejado. Es real y es concreto.
P: ¿Así que qué hay acerca del siguiente estadio general, el nivel sutil?
KW: Cuando tu identidad comienza a trascender el cuerpomente aislado e individual, empiezas a intuir que existe un Substrato del Ser, o Divinidad genuina, más allá del ego y más allá del encanto de figuras divinas míticas o del cientícismo racionalista o de la gallardía existencial. Esta forma de la deidad puede ser realmente intuida. Cuanto más te desarrollas más allá del cuerpomente aislado y existencial, más te desarrollas hasta el Espíritu, el cual, en el nivel sutil, es a menudo experimentdo como la Forma de la Divinidad o Yo arquetípico. Quiero decir, por ejemplo, experiencias muy concretas de Luz profunda, un Ser de Luz, o simplemente de extrema claridad y brillo de la consciencia.
La cosa es que estás viendo algo más allá de la naturaleza, más allá de lo existencial, más allá de lo psíquico, más allá incluso de la identidad cósmica. Estás empezando a ver la dimensión oculta o esotérica, la dimensión fuera del cosmos ordinario, la dimensión que trasciende la naturaleza. Ves la Luz, y a veces esta Luz literalmente brilla como la luz de un millar de soles. Te sobrecoge, te llena de poder, te energetiza, te reconstruye, te inunda. Esto es lo que los eruditos han llamado la naturaleza "numinosa" del espíritu sutil. Numinosa y luminosa. Esta es la razón, creo, por la que los santos son universalmente representados con halos de luz alrededor de sus cabezas. Eso es lo que realmente ven. Luz Divina. Mi lectura favorita de Dante:
Fijando mi mirada en la Luz Eterna
Vi en sus profundidades,
Unidas con amor en un solo volumen,
Las hojas dispersas de todo el universo.
Dentro de la profunda subsistencia luminosa
De esa Luz exaltada vi tres círculos
De tres colores pero de una sola dimensión
Y por el segundo parecía el primero reflejado
Como el arcoiris lo es por el arcoiris, y el tercero
Parecía fuego que es igualmente exhalado por ambos.
Eso no es mera poesía. Esa es casi una descripción matemática de un tipo de experiencia del nivel sutil. De cualquier forma, también puedes experimentar este nivel como el descubrimiento de tu ser superior, tu alma, el Espíritu Santo. "El que se conoce a sí mismo conoce a Dios", como dijo San Clemente.
P: ¿Y la experiencia concreta en sí misma?
KW: La experiencia concreta varía. Aquí va un ejemplo: digamos que estás paseando en el centro de la ciudad, mirando escaparates. Estás mirando a lo que hay en ellos, y de repente ves una vaga imagen danzar en frente de tus ojos, la imagen de una persona. Entonces de golpe te das cuenta que es tu propio reflejo en el escaparate. De repente te reconoces. Reconoces tu Yo, tu Yo superior. De repente reconoces quien eres. Y lo que eres es- una chispa luminosa de lo Divino. Pero tiene esa conmoción del reconocimiento- "¡Oh, eso!"
Es una realización muy concreta, y usualmente trae consigo mucha risa y muchas lagrimas. La forma sutil de la Deidad o Luz o Yo superior- todos ellos son simplemente arquetipos de tu propios Ser. Estás encontrando, por medio del desarrollo meditativo, y empezando un encuentro directo con el Espíritu, con tu propia esencia. Y se muestra como luz, como un ser de luz, como nada, como shabd, como claridad, numinosidad, etc. Y a veces se muestra simplemente como una simple y clara consciencia de lo que es- muy simple, muy clara. La cosa es que es consciente de todos los puntos en la pared. Es claramente consciente de lo que va surgiendo momento tras momento, y por lo tanto trasciende el momento. Y trasciende este mundo y empieza a tomar parte de lo Divino. Tiene una perspectiva divina, se exprese como se exprese. Eso es lo sutil- una introducción cara a cara a lo Divino. Realmente participas de la Divinidad y de la consciencia y la sabiduría de lo Divino. Es una práctica. Puede ser realizada. Ha sido hecho, muchas veces.
P: Está muy claro. ¿Qué hay del siguiente nivel, el causal?
KW: Te sientas ahí, simplemente atestiguando cualquier cosa que surge en la mente, o en tu experiencia presente. Estás intentando atestiguar, igualmente, todos los puntos en la pared de tu consciencia. Si te vuelves capaz de esto, finalmente los puntos racionales y existenciales se apagan, y puntos psíquicos empiezan a aparecer en la consciencia. Entonces después de un rato, te vuelves mejor atestiguando, y objetos o puntos más sutiles empiezan a mostrarse. Esto incluye luces e iluminaciones audibles y formas sutiles de la Divinidad y cosas por el estilo. Si continuas simplemente atestiguando- lo que te ayuda a desidentificarte de las formas inferiores y más groseras, y a hacerte consciente de las formas más superiores y más sutiles- incluso los objetos sutiles o los puntos sutiles dejan de surgir. Entras en un profundo estado de no manifestación, que se experimenta como, digamos, una noche de otoño con luna llena. Hay una extraña y bella numinosidad en todo ello, pero es una numinosidad "silente" o "negra". No puedes realmente ver nada excepto algo como una plenitud plateada, llenando todo el espacio. Pero al no estar viendo realmente ningún objeto particular, es también un tipo de Vacuidad Radical. Como dice el Zen, "para el ruido de ese riachuelo"". Esto se conoce de formas diversa como shunyata, como la Nube del No Saber, Ignorancia Divina, el Misterio Radical, nirguna (incalificable) Brahman, etc. Lo sin forma brillante, sin objetos que lo limiten.
Se vuelve obvio que tú eres absolutamente Uno con esta Plenitud, que trasciende todos los mundos y todos los planos y todo el tiempo y toda la historia. Eres perfectamente pleno, y por lo tanto estás plenamente vacío. "Es todas las cosas y ninguna", dijo el místico cristiano Boethius. La reverencia da lugar a la certeza. Eso es lo que tú eres, anterior a toda la manifestación, anterior a todos los mundos, es ver lo que tú eres eternamente, sin forma.
Ese es un ejemplo del nivel causal; eso es ñana samadhi, nirvikalpa samadhi, etc. El alma, o sentido de identidad separada, desaparece, y Dios o la forma de la Deidad separada desaparecen, porque ambos- alma y Dios- se colapsan en la Divinidad sin forma. Tanto el alma como Dios desaparecen en la Identidad Suprema.
P: Así que eso nos lleva al nivel no dual .
KW: En el nivel causal previo, estás tan absorto en la dimensión inmanifiesta que podrías ni siquiera notar el mundo manifiesto. Estas descubriendo la Vacuidad, así que ignoras la Forma. Pero en el nivel último o no dual, integras las dos. Ves que la Vacuidad aparece o se manifiesta a sí misma como Forma, y que la Forma tiene como su esencia a la Vacuidad. En términos más concretos, lo que eres es todas las cosas que surgen. Toda la manifestación surge, momento tras momento, como un juego de la Vacuidad. Si lo causal era como una noche radiante de luna llena, esto es como un día radiante de otoño.
Lo que aparece como objetos duros y solidos "ahí fuera" son realmente manifestaciones transparentes y traslúcidas de tu propio Ser o Mismidad. No son obstáculos hacia Dios, solo expresiones de Dios. Son por lo tanto vacíos en el sentido de no ser una obstrucción o impedimento. Son una expresión libre de lo divino. Como la tradición Mahamudra lo expresa concisamente, "Todo es Mente. La mente está Vacía. Lo vacío se manifiesta libremente. Lo que se manifiesta libremente se autolibera."
La libertad que encontraste en el nivel causal- la libertad de la Plenitud y de la Vacuidad- esa libertad se descubre que se extiende a todas las cosas, incluso en este mundo "caído" o samsara. Por lo tanto, todas las cosas se vuelven autoliberadas. Y esta extraordinaria libertad, o ausencia de restricción, o liberación total- este día de otoño claro y brillante- esto es lo que experimentas realmente en este punto. Pero entonces "experiencia" es una palabra totalmente errónea. Esta es la realización de la naturaleza no experiencial del Espíritu. Las experiencias vienen y se van. Todas tienen un comienzo en el tiempo, y un fin en el tiempo. Incluso las experiencias sutiles vienen y se van. Son todas maravillosas, gloriosas, extraordinarias. Y vienen, y se van.
Pero este "estado" no dual no es en sí mismo otra experiencia. Es simplemente la apertura o claro en el que todas las experiencias surgen y desaparecen. Es el cielo brillante de otoño a través del cual las nubes vienen y se van- no es en sí mismo otra nube, otra experiencia, otro objeto, otra manifestación. Esta es realmente la realización de la completa inutilidad de la experiencia, la completa futilidad de intentar experimentar la liberación. Todas las experiencias pierden completamente su sabor- estas nubes pasajeras.
Tú no eres el que experimenta la liberación; eres el claro, la apertura, la vacuidad, en los que cualquier experiencia viene y se va, como reflejos en un espejo. Y tú eres el espejo, la mente espejo, y no cualquier reflejo experimentado. Pero no estás separado de los reflejos, permaneciendo aparte y observando. Eres todo lo que está surgiendo momento tras momento. Puedes engullir el cosmos entero de un solo mordisco, es tan pequeño, y puedes saborear todo el cielo sin moverte una pulgada.
Esta es la razón por la que, en el Zen, se dice que no puedes entrar en el Gran Samadhi: es realmente la apertura o el claro que está siempre presente, y en el que toda la experiencia- y toda la manifestación- surge momento tras momento. Parece que "entras" en este estado, sin embargo una vez allí, te das cuenta de que nunca hubo un momento en que este estado no estuviera plenamente presente y plenamente reconocido- "la puerta sin puerta". Y así comprendes profundamente que nunca entraste en este estado; tampoco los Budas, pasado o futuros, entraron jamás en este estado.
En el Dzogchen, este es el reconocimiento de la verdadera naturaleza de la mente. Todas las cosas, en todos los mundos, están autoliberadas según van apareciendo. Todas las cosas son como la luz del sol en el agua de una charca. Todo brilla tenuemente. Todo es vacío. Todo es luz. Todo es pleno y todo está realizado. Y el mundo continua de forma ordinaria, y no hay nadie que lo perciba en absoluto.
"Estadios de la meditación: una entrevista a Ken Wilber."
The Quest, Primavera 1994, pp. 43- 46.
Vol 4 de las obras completas de Ken Wilber
pp. 356- 362
Traducido por Alejandro Villar